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Por
no interferir la sesión con su único
paciente privado, una joven sicóloga
evalúa mal una urgencia grave de una
vecina que llega implorando ayuda. Cuando
se da cuenta del error ya es tarde. La sicóloga
intenta manejar ambos asuntos por separado,
pero un disparo en casa de la desesperada
vecina, la sospecha creciente de que su pacífico
marido la está descuartizando con una
sierrita eléctrica y la aparición
de un hermano gemelo de este, interfieren
sin remedio el tratamiento del complicado
paciente de turno. Y su propio destino.
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